Qué es el autismo

El autismo es un trastorno neurológico que se caracteriza por afectar la conducta y las habilidades de comunicación y de interacción social. Este trastorno puede aparecer desde el nacimiento o desarrollarse durante los tres primeros años de vida, es decir, hay niños que aunque aparentemente presentan un desarrollo “normal” durante el primer o segundo año de vida, posteriormente parecen sufrir una regresión súbita y pierden las habilidades sociales o del lenguaje que habían adquirido.​
El autismo forma parte del grupo de Trastornos del Espectro Autista (TEA), el cual incluye desórdenes complejos cuyas causas exactas aún se desconocen y que por ahora, no tienen cura.

Se considera que dada la heterogeneidad y la diversidad de formas en que se manifiesta el autismo en cada persona, el mismo autismo se considera como una especie de “espectro” o “continuo”, que va desde una condición severa hacia una condición mucho más leve, incluyendo un autismo de alto rendimiento. Actualmente se considera que otras condiciones que antes se ubicaban dentro de los llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), como el asperger, pueden ser ubicados dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
  • El autismo es cuatro veces más frecuente en niños que en niñas.
  • Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social.
  • Los niños con autismo muestran interés obsesivo por un objeto.

La gran mayoría de los casos de autismo involucran dificultades del habla y muestras formas muy particulares de ver y relacionarse con el entorno. En algunos casos suele presentarse con ciertas dificultades para el aprendizaje que van de severos a leves. Sin embargo, la mayoría de las personas que manifiestan trastornos del espectro autista cuentan con habilidades y capacidades cognitivas consideradas dentro de un promedio “normal”: aproximadamente más del 50 % de las personas con algún trastorno del espectro autista tienen una inteligencia promedio o superior.
ASPAU Perú síntomas del autismo
Características del TEA

Además, el autismo se caracteriza por la presencia de: 

  • Dificultad para mantener contacto visual.
  • Fijación de la mirada hacia un objeto o 'el infinito'.
  • Dificultad para interactuar, jugar o relacionarse con las demás personas.
  • Ausencia de respuesta frente a estímulos verbales o gestuales
  • Debido a la falta de respuestas ante estímulos externos, muchos niños son diagnosticados previamente con sordera cuando en realidad simplemente no reaccionan a estos estímulos.
  • Falta de interés por juegos o actividades recreativas.
  • Problemas para reconocer los sentimientos o lenguaje corporal de los demás.
  • Interés obsesivo por un objeto.
  • Movimientos inusuales o repetitivos.
  • Falta de interés o curiosidad por explorar el entorno
  • Angustia inusual frente al cambio de rutinas.
  • Problemas para iniciar o mantener una conversación.
  • Repetición de palabras o memorización de frases.
  • Sensibilidad extrema frente a sonidos, olores y texturas.
Hasta el día de hoy, no se conocen las causas del autismo, existiendo una serie de hipótesis que intentan ser probadas a través de diversas investigaciones, muchas de ellas aún en curso. 

Las investigaciones en cuanto al origen se dirigen a tres niveles diferentes pero que se deben considerar como interrelacionados: a) las causas originales, b) la localización y la naturaleza de la patología del cerebro producida por las causas originales, y c) las deficiencias de las funciones psicológicas debidas a la patología cerebral que se produjo por la causa original. 

A partir del primer artículo publicado por Kanner sobre el “autismo precoz”, muchos creían que el autismo era un trastorno emocional, no físico y que todos los problemas se debían al modo en que los padres habían educado a sus hijos. Nunca hubo ninguna prueba científica que demostrara o apoyara este punto de vista. Algunos psiquiatras infantiles consideraban que los trastornos autistas eran formas de esquizofrenia infantil. Sin embargo, una serie de estudios llevadas a cabo por Israel Kolvin y sus colegas, en la década de 1970, demostraron las diferencias entre el autismo y el trastorno de la esquizofrenia, que por lo demás, rara vez se presenta durante la niñez. 

No fue sino hasta la década de 1960 que empezaron a surgir ideas nuevas sobre el autismo. El trabajo de Michael Rutter y sus colegas mostraron que la conducta de los niños con autismo tenía sentido si se le contemplaba como debida a trastornos de algunos aspectos del desarrollo que comenzaban en el nacimiento o en los primeros años de la infancia. El conocimiento creciente del modo en que funciona el cerebro ha dejado claro que las causas del autismo son neurológicas y no tienen nada que ver con los métodos de los padres en cuanto a la crianza de sus hijos. 

En estudios posteriores se pensó que el autismo se originaba en problemas ocasionados durante el nacimiento, pero luego se apuntó hacia ciertas anomalías en el desarrollo y que eran de origen prenatal. Eso fue importante pues hoy existe una considerable evidencia de que los factores genéticos son importantes en muchos casos de trastornos autistas, indicándose que la causa no es simplemente un único gen dominante o recesivo, y que el mecanismo al ser complejo, probablemente implique a más de un gen.
Como bien lo señala la Confederación Autismo España, a pesar de que cada niño con TEA es diferente a los demás, y que la edad de detección varía de unos casos a otros, existen una serie de señales de alarma que pueden hacer recomendable una valoración exhaustiva del desarrollo.

Estas se muestran a continuación, destacándose que en cualquier edad se pueden presentar los signos establecidos en las etapas previas.

Hacia los 12 meses de edad:
  • No balbucea.
  • No hace gestos como saludar con la mano, señalar para pedir alguna cosa o mostrar objetos.
  • No reconoce su nombre ni responde cuando se le llama.
  • No se interesa ni se implica en juegos interactivos sencillos, como el “cucú-tras” o similares.

Entre los 12 y los 18 meses de edad:
  • No dice palabras sencillas.
  • No responde a su nombre.
  • Presenta un uso limitado o disminuido del contacto ocular.
  • Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto.
  • Ausencia de imitación espontánea.
  • No señala para “pedir algo” (protoimperativo).
  • No mira hacia donde otros señalan.
  • No enseña o muestra objetos.
  • Puede manifestar una respuesta inusual ante estímulos auditivos.
  • Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras” o similares.

Hacia los 24 meses de edad:
  • No dice frases de dos o más palabras, que sean espontáneas y no sólo repeticiones de lo que ha escuchado a los demás.
  • Tiene dificultades para mantener el contacto ocular cuando se le habla, y no sigue objetos con la mirada.
  • No se implica en juegos compartidos, y parece no disfrutar de la relación compartida con otras personas.

También se recomendaría una valoración exhaustiva del desarrollo si a cualquier edad parece que el niño o la niña pierden habilidades que ya había conseguido, como el balbuceo o las primeras palabras.

En cualquier caso, estos factores de forma aislada no implican que el niño o la niña tengan un TEA. Son señales que deben alertar a las familias y a los profesionales del riesgo de se presente un trastorno de este tipo en el desarrollo, y favorecer la derivación a una evaluación especializada que lo confirme o descarte.

Asistir con un especialista frente a la aparición de los primeros síntomas o ante cualquier sospecha de autismo es primordial, pues un diagnóstico temprano podrá para mejorar el pronóstico del niño.

Hoy en día, está fehacientemente comprobado que las “limitaciones” que se manifiestan en los casos de TEA, pueden ser disminuidas y hasta eliminadas, cuando se aplican métodos y procedimientos psicopedagógicos, y se recibe una atención multidisciplinaria e integral, y si dicha atención se acompaña de la participación de la familia y de su integración a la comunidad.

¡No demores la atención de tu hijo! Acude con un pediatra o neurólogo pediatra para confirmar que el desarrollo de tu hijo es el óptimo. No dudes en acudir a ASPAU Perú para recibir orientación especializada y el importante consejo de otros padres que ya pasaron por tu misma experiencia. No tienes que llevar ese proceso sólo.

El diagnóstico precoz, el tratamiento apropiado e integral, la integración familiar, la inclusión a la escuela y la integración a la comunidad, son aspectos esenciales para mejorar la calidad de vida de la persona con autismo.

LEGISLACIÓN SOBRE  EL TEA

Con el objetivo de establecer un régimen legal que fomente la detección, diagnóstico precoz e intervención temprana de las personas con autismo, así como el acceso a una educación integral e inserción social, el Ejecutivo promulgó la Ley de Protección de las Personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Esta Ley N.° 30150, publicada el 08 de enero, señala que las personas con TEA afiliadas al Seguro Integral de Salud (SIS) tendrán derecho a una atención preferente y acceso a las diferentes atenciones que ofrece este seguro estatal. Además garantiza la capacitación profesional, la completa inserción educativa, social y laboral de esta población, promoviendo la igualdad de oportunidades en todos los escenarios.

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), en el marco de la Ley General de la Persona con Discapacidad, elaborará el plan nacional para las personas con trastorno del espectro autista en coordinación con los Ministerios de Salud, Educación, Desarrollo e Inclusión Social, Trabajo y Promoción del Empleo y Transportes y Comunicaciones, que asegurará el pleno ejercicio de sus derechos.

Contará también con el apoyo de la Municipalidad Metropolitana de Lima; gobiernos regionales; la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE); y con los representantes de las personas jurídicas registradas en el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis).

Este Plan Nacional para las personas con TEA impulsará acciones para brindar servicios de detección y diagnóstico precoz, atención y tratamiento de personas con este trastorno, con énfasis en las zonas rurales.

Igualmente, orientará sobre este trastorno a los familiares para lograr la intervención temprana y adecuada de las niñas y niños, que incluya cuando menos intervenciones educativas, conductuales, terapéuticas y otras necesarias, según el diagnóstico médico. Asimismo promocionará e incentivará la investigación científica sobre el autismo, que será la base para la comprensión y los diferentes tratamientos de este trastorno.

De otro lado, el Ministerio de Educación considerará en los programas curriculares de educación básica, técnico-productiva y superior información sobre este trastorno, mientras que los ministerios de la Mujer, Salud y Educación realizarán campañas de concienciación para lograr la integración de estas personas. La norma declara el 02 de abril de cada año como el Día Nacional de Concienciación del Autismo, fecha para reflexionar sobre la no discriminación de estas personas en ningún ámbito de sus vidas.

Finalmente, esta norma fue refrendada con la publicación, por parte del Ejecutivo Nacional, del D.S. N. º 001-2015-MIMP, Reglamento de la Ley Nº 30150, Ley de Protección de la Persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Normas sobre el TEA:

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